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Ampliación del alcance de grupo de sociedades a efectos concursales. Sentencia TS 15/03/2017

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Históricamente el concepto de grupo de sociedades a efectos concursales siempre ha distado mucho de ser pacífico; incluso después de la reforma operada por la Ley 38/11. Esta Ley  38/2011, de 10 de octubre, introdujo la actual disposición adicional
sexta de la Ley Concursal , según la cual “a los efectos de esta Ley, se entenderá por grupo de sociedades lo dispuesto en el artículo 42.1 del Código de Comercio“. Y así mediante esta norma de remisión al artículo 42.1 del Código de Comercio se dispone que “existe grupo cuando una sociedad ostente o pueda ostentar, directa o indirectamente, el control de otra u otras”.

Por tanto la duda se mantuvo ¿es necesario que la persona que controla a las sociedades dominadas sea una sociedad mercantil, como parece exigir la literalidad del precepto? ¿O puede ser ejercido el control por una persona física?

La cuestión tiene importantes consecuencias dado que si se hace una interpretación extensiva del concepto de los grupos de sociedades (incluyendo personas físicas) se amplía el catálogo de personas especialmente relacionadas con la concursada, así como las posibilidades de tramitación coordinada la insolvencia (de las sociedades del grupo), las incompatibilidades para desempeñar el cargo de administrador concursal, el marco de las presunciones en el ámbito de las acciones de reintegración, así como el alcance de la subordinación de créditos, entre otras circunstancias.

Pues bien, el Supremo con su Sentencia de fecha 15 de marzo de 2017 se pronuncia de forma contundente, en el sentido de que lo relevante es que exista un grupo jerarquizado, aunque no consolide cuentas, donde podamos apreciar una relación de dominación entre sociedades, con independencia de que en la cúspide del grupo encontremos a una sociedad matriz, a una persona física o incluso a otras personas jurídicas que no adopten la forma de sociedad de capital.

Así la cuestión más controvertida que se plantea ante el Supremo y que no había sido abordada con anterioridad por éste, estriba en que quien ejerce el control sobre la sociedad concursada y sobre la sociedad acreedora no es una sociedad mercantil sino una persona física.

En el caso enjuiciado la situación de control mediante mecanismos societarios es clara, aunque el control ejercido sobre la deudora y la acreedora por la persona física que se encuentra en la cúspide del grupo sea indirecto, puesto que se ejercita a través de otras sociedades, que son las socias únicas de las sociedades deudora y acreedora y que, a su vez, están participadas mayoritariamente por esa persona física. Pero esa persona física dispone de la mayoría de los derechos de voto de las socias únicas de las sociedades involucradas en el concurso, una como deudora y otra como acreedora.

Y ahora, para el Supremo, para que exista grupo de sociedades no es necesario que quien ejerce o puede ejercer el control sea una sociedad mercantil que tenga la obligación legal de consolidar las cuentas anuales y el informe de gestión.

Link Sentencia: aquí

Fuente: José Hurtado Cobles


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